Relaciones: reflexión 1

Yin y yang
Reflexión y pregunta

Desde hace pocas generaciones las relaciones hombre con mujer, mujer con hombre han tomado varias formas, al menos en la parte del mundo en la que me ha tocado vivir. Por defecto no hay un modelo, si bien el modelo más extendido a veces es defectuoso porque se ha quedado anclado en un momento histórico diferente al actual. En este estado de los hechos (muchas formas de relacionarse, apertura social a la expresión de estas formas de relacionarse, espacios para su expresión y experiencia, etc) a veces nos preguntamos tanto mujeres como hombres por qué nos cuesta tanto relacionarnos, entendernos (intentarlo), por qué seguimos mirándonos con recelo. 

Y esa es mi pregunta a ti: ¿Por qué crees que esto sigue siendo así, ahora, en este momento, en el que, supuestamente, podemos asociarnos en multitud de formas?
Listados para la convivencia

Este decálogo de convivencia que Albert Einstein transmitió a su todavía mujer, la también científica en ciencias físicas y matemáticas, Mileva Maric me ha hecho pensar en el poco tiempo que ha pasado desde entonces hasta el momento actual y, si bien no justifico la lentitud de muchos cambios necesarios, darme cuenta que no me extrana que tengamos tantos recelos en nuestras relaciones heterosexuales. 

En 1914, el matrimonio del físico teórico Albert Einstein con Mileva Marić, su mujer durante 11 años, se estaba deteriorando rápidamente. Al darse cuenta de que no había esperanza para su relación a nivel romántico, Einstein le propuso que siguieran juntos por el bien de sus dos hijos pequeños, Hans y Eduard, pero solo si ella aceptaba la siguiente lista de condiciones.

Mileva las aceptó, pero fue en vano. Unos meses más tarde dejó a su marido en Berlín y se trasladó, con sus hijos, a Zúrich. Finalmente se divorciaron en 1919, tras haber vivido separados durante cinco años.

CONDICIONES
A. Usted se asegurará que mi ropa y mi colada se mantengan en buen estado; que recibiré mis tres comidas regularmente en mi habitación;que mi dormitorio y mi estudio se mantengan ordenados, y especialmente que mi escritorio quede para mi uso exclusivo.

B. Renunciará a toda relación personal conmigo en la medida en que no sea completamente necesaria por razones sociales. En concreto, renunciará a:
– que me siente en casa con usted;
– salir o viajar con usted.

C. Obedecerá los siguientes puntos en sus relaciones conmigo:
– no esperará de mí ninguna intimidad, ni me reprochará nada;
– dejará de hablarme si yo se lo pido;
– saldrá inmediatamente de mi dormitorio o estudio sin protestar si yo se lo pido.

D. Se comprometerá a no menospreciarme delante de nuestros hijos, ni con palabras ni con su comportamiento.

Desconozco si Milena le indicó sus condiciones.El texto lo encontré leyendo la maravillosa newsletter de Shaun Usher en Substack.

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