Punto G

Mira que si voy yo y lo encuentro…

Punto G, variabilidad
Un poco más discreto

Maria Vulkova, Unsplash

Hablando del punto G, como de todos aquellos rasgos de las mujeres y los cuerpos que han nacido con un sistema anatómico similar al de la mujer, hay una certeza:

En cualquier aspecto de su sexualidad hay una gran variabilidad individual. En plata: cada una es un mundo.

Y esta es la premisa sobre la que trabaja la Dra. Emily Nagoski, educadora sexual de EEUU a la que admiro y sigo.

En su último artículo trae una noticia interesante: El punto G no existe….o sí?

Este área anatómica es objeto de estudio científico reciente, y no sé si para bien o para mal (y va por delante que soy fiel defensora del método científico, cuando este no sigue ninguna creencia limitamte que sesga desde el principio todo resultado).

En los casos de estudios que recoge Emily Nagoski parece que la imagen que el director del estudio puede tener de la sexualidad femenina tine los resultados, un poquito.

«Desgraciadamente, no podemos demostrarlo científicamente, en el sentido de que no podemos encontrar una zona con más nervios. En los escaneos individuales no podemos ver ninguna parte de la vagina que parezca diferente con respecto al flujo sanguíneo o a la cantidad de nervios ni nada por el estilo.»

Y si aun siendo así el sujeto objeto de estudio (la persona que lleva esa concentración de nervios en su cuerpo) percibiera una sensación agradable, incomparable con la percibida por la estimulación de otra zona de su cuerpo, que la llevara a un estado de consciencia aun más agradable del que percibe en su día a día, ¿estaría ese sujeto preso de una ilusión, algo que no es mesurable y, por tanto, no demostrable?

Y si, por el contrario, ¿hubieran elegido entre sus sujetos objeto de estudio aquellos cuya estimulación vaginal no les es agradable y no alcanzaran el orgasmo con la penetración vaginal? ¿Podríamos concluir entonces que TODAS las mujeres y personas con genitales de mujer, carecen de una zona altamente sensible en sus vaginas?

Lo voy a poner en masculino: ¿Podría deducir a partir del hecho de que algunos hombres y personas con genitales de hombre no tengan capacidad eréctil que TODOS los hombres tienen dificultades eréctiles? Creo que no, solo que el pene se ve y el punto G a simple vista no, y es necesario un poco de tacto, tranquilidad, confianza y humor para sentirlo, estimularlo y pasarlo bien juntos, o buscar otra zona más adecuada en el juego que queramos compartir (ah, y esto también sirve para el pene :)).

Hay dos cosas claras, siguiendo a la Dra. Nagoski:

  1. La alta variabilidad genital en la especie humana: sí, de verdad, que no hay dos iguales aunque a veces parezca que solo nos tocan los gilipollas.
  2. La alta variabilidad de sensaciones que la estimulación de esta geografía genital brinda y el contexto en el que la estimulación se brinda.

Respecto a 1, cito literalmente, porque el párrafo habla por si mismo:

“Hay un argumento sólido -aunque todavía discutido- sobre por qué los genitales de las mujeres difieren tanto: esencialmente, muchas cosas sobre la geografía de nuestros genitales no interesan en absoluto a la evolución, por lo que ésta ha dejado que nuestros genitales se muevan con bastante libertad; así que algunas mujeres tienen esponjas uretrales, bulbos vestibulares, etc., de la forma, el tamaño y la ubicación que da lugar a una gran estimulación con el coito (dependiendo, por supuesto, de la forma y el tamaño de lo que las penetra) y otras mujeres no.”

Pequeñas diferencias en la anatomía pueden producir diferencias marcadas en la funcionalidad (como, por ejemplo, el ángulo en el que los cuerpos cavernosos se unen a las ramas pubisquiales y su relación con el funcionamiento eréctil en hombre y personas con cuerpos de hombre: ahí va eso).

Y respecto a 2, no es lo mismo estimular una zona en un contexto positivo, en el que ha habido un previo juego de excitación, a que esa estimulación se haga en un contexto negativo, estresado, inseguro y sin apenas excitación previa. A mi tampoco me mola que me hagan cosquillas cuando estoy tranqui a lo mío y no tengo ganas de juegos. De hecho, saco colmillo. Sobre el placer, más aquí.

Tres son los errores que parecen repetir estos estudios:

  • Tomar una población con una alta variabilidad como un conjunto homogéneo (mmm, ¿a qué me suena esto?) mediante promedios.
  • Concluir a través de una correlación previamente limitada a una anatomía específica resultados generales para otras anatomías ligeramente diferentes: Para mujeres con orgasmos vaginales, hay una alta correlación con la estructura anatómica de la vagina y la uretra. En cambio, si tú eres más del orgasmo con la estimulación de otra zona, ¡oh sorpresa!, quizá la correlación con tu estructura anatómica uretrovainal no es elevada. ¿Significa que el punto G no existe?
  • Identificar el punto G con el flujo sanguíneo hacia los genitales. ¿Y si no hubiera concordancia? Este aspecto es muy importante, y siendo mujer puedo hablar por mi: A veces he notado que mis genitales muestran una respuesta de excitación cuando yo no estoy subjetivamente excitada. De hecho, en las mujeres la superposición entre la respuesta genital y la excitación subjetiva es del 10%. En hombres del 50%. “El flujo sanguíneo en los genitales de una mujer no dice mucho sobre su excitación y placer subjetivos”.

Sobre la concordancia volveré en otro post. Por ahora me quedo con estas tres ideas que me hacen pensar que aun queda mucho por hacer y que, método científico por medi oo no, tu placer es tuyo, tú decides qué te gusta (tu cuerpo te guiará) y que disfrutes. La buena noticia de todo esto: Mientras no haya datos contundentes, habrá mucha exploración científica, lo que puede dar lugar a resultados colaterales más interesantes que que un hombre a través de un escáner decida si tú te lo pasas bien o no.

La Dra. Nagoski pide lo siguiente a la comunidad científica, y yo me uno:

“Ayudaría, por supuesto, que los científicos fueran un poco más claros en el lenguaje que utilizan – por ejemplo, no utilizando el lenguaje de «existe». Cuando los científicos dicen «no existe», lo que realmente quieren decir es algo así como «no es la esponja uretral, son los bulbos vestibulares» o algo similar. No quieren decir que no haya nada ahí. (Todos esos enlaces, por cierto, son artículos de este tipo, que claramente tiene la misión de desacreditar la hipótesis de la esponja uretral).

Los científicos deberían ser más precisos y hablar, en cambio, de «cómo funciona» y «para quién funciona» y «en qué contextos».

Porque está claro que algo existe. Todo el mundo está de acuerdo en que existe una cosa en algunas mujeres. Nadie está del todo seguro de qué es esa cosa, y cuanto más intentamos averiguarlo, más descubrimos todo tipo de otras cosas sobre la sexualidad de las mujeres, y eso es 100% pura maravilla. Totalmente.

La investigación sobre la respuesta sexual de las mujeres es todavía bastante pequeña y joven. Estoy MUY A FAVOR de que se sigan explorando las fascinantes cuestiones de qué demonios pasa exactamente ahí abajo.”

A tu salud!

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